—Hola.
—Espera que apago mi MP3. Ahora ya te oigo. Hola.
—¿Qué música escuchabas?
—Suffocation².
—¿Y eso qué es?
—Death Metal.
—Eres un siniestro ¿no?
—Un Metalhead, diría yo.
—Yo es que no entiendo de eso.
—No te angusties. Suele pasar.
—A mí me gustan Shakira y Britney Spears.
—A mí también.
—¿De veras?
—Así es. Cuando tienen la boca cerrada pueden llegar a ser encantadoras.
—Joder, macho. Eres un poco cabroncete ¿no?
—Alguien no tan desorejado, diría yo.
—Me llamo Gustavo, como la rana de Los Teleñecos³ pero menos verde.
—Franco DiMerda, como el dictador pero con menos caca. Un gusto.
—Te envían de la ETT ¿no?
—Así es. ¿A ti también?
—No. Yo trabajo aquí. Soy fijo.
—¿Y qué es exactamente lo que hay que hacer, Gustavo?
—Pues como verás, esto es un almacén de bolígrafos, y lo que harás, Franco, será echarme una mano empaquetando los pedidos. ¿Tienes experiencia como mozo de almacén?
—Tengo experiencia en todo lo que me paguen.
—Así me gusta. Un tío con iniciativa.
—Un tío con necesidad, diría yo.
—No me digas que no te gusta currar.
—No.
—¿No qué?
—No te lo digo.
—Joder, Franco. Currar no es malo. Al contrario, es lo que hace que las cosas funcionen. ¿Te imaginas si nadie trabajase? El mundo se iría a la mierda.
—En la mierda estamos hace rato, trabaje la gente o no.
—Trabajar es hacer ejercicios, oxigenarse el cuerpo, hacer que la sangre corra por nuestras venas…
—Con un polvo obtengo los mismos beneficios.
—Trabajar es sentirse vivo.
—Trabajar es morir a plazos.
—Trabajar es un objetivo de vida. Un fin en sí mismo.
—Trabajar es un medio penoso para obtener dinero.
—Solo a los perezosos no les gusta trabajar.
—Ni a los grandes artistas, filósofos, investigadores...
—Trabajar es la quintaesencia de… de… de…
—¿La estupidez?
—No. Trabajar es la quintaesencia del ser.
—Del padecer, diría yo.
—Me refiero a que, si no existiera el trabajo, no seríamos nada. Te pongo un ejemplo muy sencillo, Franco. ¿Qué harías tú si dentro de cinco minutos te enteras de que te has sacado la lotería? El premio mayor, un millón de euros, digamos.
—¿Qué haría? Pues me iría de aquí.
—¿A dónde?
—A comprarme un piso.
—¿Y qué más?
—Luego iría al súper y me compraría comida.
—¿Y qué más?
—Luego iría a las tiendas de cómics y me compraría las obras completas de mis autores favoritos.
—¿Y qué mas?
—Luego me iría a los mejores conciertos de todo el mundo: al Festimad, MetalWay, Extremúsika, Derrame Rock, Azkena Rock, Atarfe Vega Rock, Bilbao Live Festival, Rock in Río, Metalmania Festival, Ozzfest, Wacken Open Air, Download Festival…
—¿Y qué más?
—Luego me iría a casita a leer alguno de mis nuevos cómics.
—¿Y qué más?
—Después me levantaría de mi cómodo sofá y me iría caminando hasta la cocina. Me prepararía un bocata de tortilla y sacaría una cerveza fría de la nevera. Primero comería el bocata y al final me tomaría la cerveza. Pasadas dos horas iría al baño y cagaría un poco. Bueno, en verdad, después de haber comido todo lo que se puede comer un millonario cagaría mucho pero muchísimo. Después me limpiaría el culo con papel higiénico. Tendría que ser un papel higiénico suave, de esos que no raspan y que son perfumados…
—Vale, Franco. No hace falta que des detalles. Cuando te pregunto qué más, me refiero a cosas más genéricas y no a cositas del día a día.
—Gustavo, precisamente las “cositas” del día a día es lo que llamamos vida y el trabajo es lo que hace que descuidemos eso.
—Joder, Franco. A esa conclusión no era a la que quería llegar.
—¿Entonces?
—Tú decías de que si te ganases la lotería lo que harías sería dejar inmediatamente el trabajo para irte a comprar un piso ¿cierto?
—Y cómics. No te olvides de los cómics.
—Vale. Cómics.
—E ir a los conciertos. Tampoco te olvides de eso.
—Comprar un piso, cómics, entradas de conciertos, comprar, comprar, comprar. Todo comprar.
—Para eso sirve el dinero. ¿O tú lo regalarías? Joder, eres de lo que no hay. Te felicito...
—No. No lo regalaría. Pero ten por seguro de que si me ganase un millón de euros en la lotería, no me iría del trabajo. Me quedaría aquí mismo donde me ves.
—¿Continuarías trabajando como Mozo de Almacén en este roñoso establecimiento de bolígrafos ganando ochocientos putos euros al mes, 55 horas semanales?
—Así es.
—¿Lo dices en serio, Gustavo?
—Muy en serio.
—¿Por qué?
—Porque si dejo el trabajo no sabría qué hacer con tanto tiempo libre.
—Podrías descansar.
—Necesito moverme.
—Podrías moverte montando bicicleta o incluso haciéndote una paja.
—No es lo mismo.
—Podrías leer, viajar, conocer gente nueva, aprender idiomas… hay tantas cosas que hacer en lugar de estar encerrado en un almacén de diez metros por diez, cargando cajas de veinte kilos e iluminado con luz artificial.
—Viajar lo hago en vacaciones.
—Pero solo te dan un puto mes para hacerlo. Treinta días de sosiego y 326 días de pesadilla.
—Mi trabajo no es una pesadilla. Mi trabajo me proporciona disciplina.
—Y cuando seas viejo te proporcionará un lumbago que no veas.
—No lo entiendes, Franco. Si no existiera el trabajo no seríamos nada. Eso es lo que intento decirte.
—Eso no es cierto, Gustavo. Existen personas que, tengan un trabajo o no, siempre son lo mismo y tú eres uno de ellos.
—Un gilipollas. Seguro es lo que piensas que soy.
—No. Gilipollas soy yo. Tú eres otra cosa. Así no tengas trabajo, siempre serás algo. Nunca nada. Una canción. Eso es lo que eres, Gustavo. Una canción de Suffocation.
____________________
¹ Título de una de las canciones del álbum “Human Waste” del grupo Suffocation.
—Espera que apago mi MP3. Ahora ya te oigo. Hola.
—¿Qué música escuchabas?
—Suffocation².
—¿Y eso qué es?
—Death Metal.
—Eres un siniestro ¿no?
—Un Metalhead, diría yo.
—Yo es que no entiendo de eso.
—No te angusties. Suele pasar.
—A mí me gustan Shakira y Britney Spears.
—A mí también.
—¿De veras?
—Así es. Cuando tienen la boca cerrada pueden llegar a ser encantadoras.
—Joder, macho. Eres un poco cabroncete ¿no?
—Alguien no tan desorejado, diría yo.
—Me llamo Gustavo, como la rana de Los Teleñecos³ pero menos verde.
—Franco DiMerda, como el dictador pero con menos caca. Un gusto.
—Te envían de la ETT ¿no?
—Así es. ¿A ti también?
—No. Yo trabajo aquí. Soy fijo.
—¿Y qué es exactamente lo que hay que hacer, Gustavo?
—Pues como verás, esto es un almacén de bolígrafos, y lo que harás, Franco, será echarme una mano empaquetando los pedidos. ¿Tienes experiencia como mozo de almacén?
—Tengo experiencia en todo lo que me paguen.
—Así me gusta. Un tío con iniciativa.
—Un tío con necesidad, diría yo.
—No me digas que no te gusta currar.
—No.
—¿No qué?
—No te lo digo.
—Joder, Franco. Currar no es malo. Al contrario, es lo que hace que las cosas funcionen. ¿Te imaginas si nadie trabajase? El mundo se iría a la mierda.
—En la mierda estamos hace rato, trabaje la gente o no.
—Trabajar es hacer ejercicios, oxigenarse el cuerpo, hacer que la sangre corra por nuestras venas…
—Con un polvo obtengo los mismos beneficios.
—Trabajar es sentirse vivo.
—Trabajar es morir a plazos.
—Trabajar es un objetivo de vida. Un fin en sí mismo.
—Trabajar es un medio penoso para obtener dinero.
—Solo a los perezosos no les gusta trabajar.
—Ni a los grandes artistas, filósofos, investigadores...
—Trabajar es la quintaesencia de… de… de…
—¿La estupidez?
—No. Trabajar es la quintaesencia del ser.
—Del padecer, diría yo.
—Me refiero a que, si no existiera el trabajo, no seríamos nada. Te pongo un ejemplo muy sencillo, Franco. ¿Qué harías tú si dentro de cinco minutos te enteras de que te has sacado la lotería? El premio mayor, un millón de euros, digamos.
—¿Qué haría? Pues me iría de aquí.
—¿A dónde?
—A comprarme un piso.
—¿Y qué más?
—Luego iría al súper y me compraría comida.
—¿Y qué más?
—Luego iría a las tiendas de cómics y me compraría las obras completas de mis autores favoritos.
—¿Y qué mas?
—Luego me iría a los mejores conciertos de todo el mundo: al Festimad, MetalWay, Extremúsika, Derrame Rock, Azkena Rock, Atarfe Vega Rock, Bilbao Live Festival, Rock in Río, Metalmania Festival, Ozzfest, Wacken Open Air, Download Festival…
—¿Y qué más?
—Luego me iría a casita a leer alguno de mis nuevos cómics.
—¿Y qué más?
—Después me levantaría de mi cómodo sofá y me iría caminando hasta la cocina. Me prepararía un bocata de tortilla y sacaría una cerveza fría de la nevera. Primero comería el bocata y al final me tomaría la cerveza. Pasadas dos horas iría al baño y cagaría un poco. Bueno, en verdad, después de haber comido todo lo que se puede comer un millonario cagaría mucho pero muchísimo. Después me limpiaría el culo con papel higiénico. Tendría que ser un papel higiénico suave, de esos que no raspan y que son perfumados…
—Vale, Franco. No hace falta que des detalles. Cuando te pregunto qué más, me refiero a cosas más genéricas y no a cositas del día a día.
—Gustavo, precisamente las “cositas” del día a día es lo que llamamos vida y el trabajo es lo que hace que descuidemos eso.
—Joder, Franco. A esa conclusión no era a la que quería llegar.
—¿Entonces?
—Tú decías de que si te ganases la lotería lo que harías sería dejar inmediatamente el trabajo para irte a comprar un piso ¿cierto?
—Y cómics. No te olvides de los cómics.
—Vale. Cómics.
—E ir a los conciertos. Tampoco te olvides de eso.
—Comprar un piso, cómics, entradas de conciertos, comprar, comprar, comprar. Todo comprar.
—Para eso sirve el dinero. ¿O tú lo regalarías? Joder, eres de lo que no hay. Te felicito...
—No. No lo regalaría. Pero ten por seguro de que si me ganase un millón de euros en la lotería, no me iría del trabajo. Me quedaría aquí mismo donde me ves.
—¿Continuarías trabajando como Mozo de Almacén en este roñoso establecimiento de bolígrafos ganando ochocientos putos euros al mes, 55 horas semanales?
—Así es.
—¿Lo dices en serio, Gustavo?
—Muy en serio.
—¿Por qué?
—Porque si dejo el trabajo no sabría qué hacer con tanto tiempo libre.
—Podrías descansar.
—Necesito moverme.
—Podrías moverte montando bicicleta o incluso haciéndote una paja.
—No es lo mismo.
—Podrías leer, viajar, conocer gente nueva, aprender idiomas… hay tantas cosas que hacer en lugar de estar encerrado en un almacén de diez metros por diez, cargando cajas de veinte kilos e iluminado con luz artificial.
—Viajar lo hago en vacaciones.
—Pero solo te dan un puto mes para hacerlo. Treinta días de sosiego y 326 días de pesadilla.
—Mi trabajo no es una pesadilla. Mi trabajo me proporciona disciplina.
—Y cuando seas viejo te proporcionará un lumbago que no veas.
—No lo entiendes, Franco. Si no existiera el trabajo no seríamos nada. Eso es lo que intento decirte.
—Eso no es cierto, Gustavo. Existen personas que, tengan un trabajo o no, siempre son lo mismo y tú eres uno de ellos.
—Un gilipollas. Seguro es lo que piensas que soy.
—No. Gilipollas soy yo. Tú eres otra cosa. Así no tengas trabajo, siempre serás algo. Nunca nada. Una canción. Eso es lo que eres, Gustavo. Una canción de Suffocation.
____________________
¹ Título de una de las canciones del álbum “Human Waste” del grupo Suffocation.
² Grupo norteamericano de Death Metal.
³ Conocidos en América Latina como “El Show de los Muppets”, son títeres creados por Jim Henson que tuvieron una exitosa serie de televisión ente los años 1976 y 1981.



1 gritos guturales:
Gustavo es un papanata.
si me tocara la loteria (primero deveria jugarla) mi vida solo seria sexo, aventura y conciertos
Publicar un comentario en la entrada