miércoles 21 de noviembre de 2007

Un Demonio En El País De Dios¹

Venta
Caja
Reponedor
Alimentación
Hostelería
Mantenimiento
Teleoperador/a
Almacén
Así, en este orden, son las palabras que la encargada de selección escribe con tiza blanca sobre la pizarra verde. Teniendo en cuenta que la empresa factura millones de euros al año bien podrían tener una pizarra acrílica y usar marcadores, pero son las cosas que tienen las grandes compañías: cuanto más alta la ganancia más baja la inversión en personal e infraestructura.
—Ahora —dice la encargada a manera de una profesora de colegio— veremos un vídeo y cuando termine comenzará la selección.
Enciende el pequeño televisor que se encuentra sobre un armario metálico al lado de su escritorio y ni bien empieza el vídeo sale de la habitación cagando leches. El vídeo es el típico vídeo aburrido de autobombo empresarial en la cual salen imágenes de la empresa mientras una voz en off grandilocuente que intenta ser natural sin conseguirlo nos explica lo que vemos: su personal siempre contento, sus clientes siempre satisfechos, sus directivos siempre atentos, su gran expansión, pero sobretodo, su espectacular crecimiento económico. Algo que no pongo en tela de juicio pero que suena ridículo viéndolo en un televisor de 14 pulgadas de tubos de propiedad de la supuesta megacorporación cuando tranquilamente podrían reemplazarlo por uno de plasma de 30 pulgadas. Los que nos sentamos al fondo del salón difícilmente logramos ver lo que sale en tan diminuta pantalla. Así pues, nos tenemos que imaginar todo según va narrando la soporífera voz en off grandilocuente.
La semana pasada me llamaron del Corte Inglés para una entrevista. Me apersoné a su departamento de selección de personal en la calle Herrera Oria (justo al lado del colegio LaSalle) y después de rellenar un impreso, al igual que 200 jóvenes que abarrotaban el local, fuimos pasando en grupos de sesenta a un salón lleno de sillas viejas muy parecido al de un colegio público. El salón con pizarra verde y el televisorcito de mierda en el que me encuentro ahora. Para evitar escuchar la empalagosa voz en off del vídeo corporativo me pongo los auriculares y escucho a Lamb Of God² en mi MP3. El puto vídeo lleva unos largos 15 minutos en la tele y no tiene pinta de acabar nunca. La encargada de selección, una chica jovencísima muy parecida a Kim Possible, pero con ropa que más parece un uniforme: falda azul hasta las rodillas y camisa blanca a rayas, entra por sorpresa al salón y apaga el televisor cuando todavía no acaba el vídeo. Bajo el volumen de mi MP3. Se dirige a nosotros. Me siento en el parvulario.
—Esto que veis en la pizarra son los diferentes puestos que tenemos en el Corte Inglés. Algunos los necesitamos cubrir ya, pero otros todavía no. Los puestos más solicitados suelen ser los de venta, caja y reponedor. También tenemos plazas para almacén pero tenéis que tener en cuenta, para aquellos que elijan este puesto, de que el lugar de trabajo queda en Valdemoro. No obstante, existe un autobús de la empresa que sale de Madrid y los lleva gratis. Lo que tenéis que hacer ahora es rellenar las hojas que voy a pasarles y cuando las terminéis harán una fila de siete en siete y me las iréis entregando. En donde dice “puesto solicitado” podéis poner los puestos que queráis en el orden de vuestras preferencias. Así por ejemplo si queréis los puestos de caja y reponedor poned en ese espacio “caja y reponedor” o “reponedor y caja” según el gusto. Recuerden que cuanto más puestos solicitéis más opciones tendréis de coger un puesto. Si solo elegís una sola opción vuestras opciones disminuirán. Para aquel que no tenga bolígrafo coged uno del escritorio.
Se nos entregan nuevos impresos y los rellenamos según las indicaciones de la chica. Comparar los impresos con cupones de la lotería no resulta descabellado. En el espacio en donde dice “puesto solicitado” escribo primero “almacén” y luego todos los demás puestos de la pizarra como quien elige los números ganadores. Como dijo Kim Possible “a más opciones más oportunidades”.
Cuando termino de rellenar el impreso me pongo en la fila de los siete desempleados delante del escritorio de Kim. Desde mi sitio logro ver cómo la señorita Possible recibe los impresos de los seis chicos desocupados que tengo delante pero no logro escuchar lo que les dice. Cuando me falta solo una persona para llegar donde Kim logro finalmente escucharla: “¿Tienes experiencia como cajera? No importa. ¿Puedes comenzar mañana a las once en la tienda del Corte Inglés de Nuevos Ministerios? Vale, aquí te escribo la hora y el nombre de la persona con quien tienes que hablar. Buena suerte”. Kim le entrega la tarjeta con las debidas anotaciones y despide a la futura cajera con una amable sonrisa. Menudo chollo. Nunca pensé que conseguir trabajo en el Corte Inglés fuera tan sencillo.
Ahora es mi turno. Me planto en frente de Kim Possible, le entrego mi impreso y pongo la mejor de mis sonrisas. Pero algo sucede en el rostro de Kim. Primero me mira lentamente de arriba hacia abajo y luego de abajo hacia arriba. Su vista parece un escáner que acabase de detectar un tumor maligno en mi cuerpo. Y su rostro, bueno, digamos que adquiere la expresión de alguien que acaba de reconocer en su boca el sabor a carne de rata en lo que se supone debería ser de pollo.
—Sí, tengo experiencia como mozo de almacén —digo intentado romper el silencio incómodo que había—. Pero no tengo ningún problema en trabajar como vendedor, cajero, reponedor, camarero, barrendero, teleoperador, pintor de brocha gorda, en fin, lo que sea que tengan disponible. Puedo comenzar mañana a las once o a la hora que quieras en el lugar que quieras. Me da igual. Soy todo tuyo. Bueno, de la empresa. Ahora dime ¿cómo se llama la persona con quien tengo que hablar mañana y en qué Corte Inglés me tengo que presentar?
—Pronto lo llamaremos —me dice Kim saliendo de su letargo—. El siguiente.
—Pero yo pensé que iba a citarme para mañana a las once en algún Corte Inglés como hizo con la chica que acaba de irse.
Kim Possible cambia su expresión de estoy-masticando-una-puta-rata-preñada por el de sácame-ese-dedo-del-culo-o-si-no-te-lo-arranco. Me dice:
—A todos, sin excepción, les estamos diciendo de que esperen nuestra llamada. Primero tenemos que revisar minuciosamente los impresos y después de una rigurosa selección en la cual tenemos que tomar en cuenta una serie de factores como la experiencia o la ubicación geográfica del domicilio, solo entonces procedemos a llamar por teléfono a los candidatos elegidos.
—Pero si yo escuché que a la chica que tenía delante…
No terminé de acabar mi frase porque supuse que era en vano. Eso y porque después de ver que la expresión de Kim Possible cambió de sácame-ese-dedo-del-culo-o-si-no-te-lo-arranco a sácame-ese-puño-del-culo-o-si-no-te-mato me hicieron entrar en razón.
Salgo de las oficinas de selección de personal de la calle Herrera Oria escuchando a Lamb Of God en mi MP3 y sabiendo que El Corte Inglés nunca me llamará. Pero no me importa. No es la primera vez que me niegan un trabajo por el aspecto aunque sí la primera en la que ni siquiera me dieron opción a decir algo. Imagino que si hubiera sido un cliente mi dinero hubiera sido aceptado sin rechistar, sin importar mi apariencia, pero eso es lo que pasa con las grandes empresas. A los únicos que se les permite libre acceso a ellas son a los clientes y a los personajes impresos de los billetes tengan la cabeza rapada, barba, piercings o tatuajes. El resto, quienes solicitamos un puesto de trabajo, tendremos que peinarnos y vestirnos como la encargada de selección para ser aceptados. De lo contrario siempre nos verán con desconfianza. Cosa que sucedió con Kimberly Ann Possible pues cuando me vio no reconoció a un joven necesitado de trabajo. ¡Qué bah! Por el contrario, vio a su archienemigo, el villano contra el cual lucha en pos de la estulticia.
Vio al Dr. Drakken.

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¹ Título de una de las canciones del álbum “As The Palaces Burn” del grupo Lamb Of God.
² Grupo norteamericano de Groove Metal.