—Hola, Franco. Te estábamos esperando. ¿Tuviste problemas para encontrar la dirección? La ETT nos dijo que eras uno de sus mejores trabajadores. Ah, perdona. Con tanto jaleo me había olvidado de presentarme. Me llamo María Isabel, pero puedes llamarme Marisa.
—Mucho gusto, Marisa. Espera que me quito los auriculares del MP3.
—No hace falta que te los quites. Con que le bajes el volumen y puedas escucharme basta. Aquí somos gente muy enrollada. Ya verás. Por cierto, todavía no te he presentado al resto del equipo. Mira, ésta es Zara. Y ésta es Claudia. Y ya está. Las tres somos todo el equipo de la empresa. Como podrás ver las tres nos ocupamos de gestionar los pedidos de los clientes desde esta oficina. Bueno, ahora contigo somos cuatro.
—¿Gestionaré también los pedidos de los clientes sentado frente a un ordenador como ustedes?
—No. Con nosotras tres sobra y basta para realizar dicho proceso administrativo. Nosotras lo que necesitamos es, ya sabes, alguien que se encargue de la entrega y recepción de los maletines de nuestros clientes. ¿No te lo habían dicho en la ETT? Somos una distribuidora de maletines de equipaje. No hará falta que vayas hasta sus domicilios. Para eso tenemos un servicio de mensajería. Tú serás el nexo entre los mensajeros que vengan y nosotras.
—La pared, mas bien.
—¿Cómo has dicho, Franco?
—Que decía que sí, que seré el nexo entre ustedes y los mensajeros.
—Así es. Pero este es un trabajo muy dinámico, Franco, y puedo decirte que también podrás desempeñar labores administrativas como nosotras. Habrán veces en que las tres estaremos muy liadas y necesitaremos de tu ayuda. Para eso te enseñaremos cómo manejar el programa informático que utilizamos para gestionar los pedidos de los clientes.
—Doble trabajo y la misma paga.
—¿Cómo has dicho? No te he escuchado.
—Que decía que sí, que gustoso gestionaré los pedidos cuando ustedes no puedan.
—Ya verás, Franco. El trabajo es muy fácil y nosotras necesitamos a alguien que se quede no por un día sino de manera permanente. Esta es una empresa joven y aquí podrás hacer lo que quieras como por ejemplo llevar tu MP3 puesto.
—¿También puedo poner la música que quiera en ese minicomponente?
—No, Franco. Ese minicomponente es mío, por eso está sobre mi escritorio. Pero puedes poner tu música a la hora de los aeróbics. Ya sé, ya sé. Tú te estarás preguntando ¿hacen aeróbics en esta empresa? ¡Pero qué locas son estas chicas! Ya te dije, Franco, que esta es una empresa joven y dinámica y no te extrañes que aquí las tres somos muy locas y hacemos cosas locas y divertidas. Tres veces al día, al entrar al trabajo, a la mitad de la jornada y poco antes de la salida, las tres nos ponemos sobre esa colchoneta que ves en medio de nuestra oficina y comenzamos a hacer aeróbics. Ya sabes, ejercicios de steps y baile al ritmo de la música. ¿No te has fijado que llevamos puesto el mismo chándal?
—¿Lo hacen por el stress?
—No, por simple rutina. Las tres estamos inscritas en el mismo gimnasio y llevamos un training de ejercicios que no queremos dejar. Porque no sabes lo difícil que es retomar la rutina después de que una la ha dejado un tiempo. Hace un año recuerdo que dejé los aeróbics sólo por un mes y no te imaginas la cantidad de grasa que se me acumuló en la barriga. Y la grasa de la barriga es la más difícil de bajar.
—¿Qué tallas son ustedes de pantalón?
—36.
—¿Las tres?
—Sí. Yo, en realidad, soy 35, pero, como te dije antes, aquel año aumenté de peso y ahora soy 36.
—Y lo que quieres, junto con tus amigas, es no aumentar de 36. Por eso hacen aeróbics en la oficina y después, al salir, en el gimnasio.
—Así es, Franco. Y ahora justo nos toca la primera sesión de ejercicios. Si quieres, como te dije antes, puedes poner la música que te guste en el minicomponente, pero sólo mientras dure la sesión de aeróbics. Es mejor que nos observes desde el rincón de la oficina, por tu bien. No vaya a ser que te demos una patada por casualidad. Nuestras rutinas se componen de ejercicios un poco locos. Ya lo verás.
—Yo tengo una rutina de ejercicios bastante desquiciada que si quieres te la puedo enseñar.
—¿Tú también haces aeróbics, Franco? No me lo puedo creer.
—¿Cómo crees sino que estoy delgado?
—Qué loco. Vale. Tú te pondrás aquí delante y nosotras aquí detrás y todo lo que nos digas lo haremos nosotras. ¿Vas a poner música?
—Por supuesto. Mis ejercicios siempre tienen banda sonora.
—¿Has traído algún CD?
—No me hace falta. Mi MP3 tiene un cable que conectaré a los altavoces de tu minicomponente.
—Y la música que vas a poner ¿de qué Dj es?
—Daath².
—Joder, Franco. Nunca había escuchado a este Dj. Es un poco fuerte ¿no?
—Es propicio para el tipo de ejercicios locos que van a hacer. Bueno, chicas ¿están listas para la diversión?
—Estamos listas, Franco.
—Ahora cogeré uno de los albaranes en donde están los pedidos de los clientes y nos iremos al almacén.
—¿Un albarán? ¿Al almacén? ¿Estás seguro que esto es un ejercicio de aeróbics?
—Es el último grito de la moda inglesa en aeróbics. ¿Quieren bajar a talla 34? Entonces a cerrar la boca, coño, y a seguir mis instrucciones al pie de la letra. Ya les dije que este es un ejercicio bastante desquiciado.
—Vale, Franco. Ya no diremos nada.
—Muy bien. Ya están aprendiendo. Ese es el primer paso para bajar de peso. No decir nada ni quejarse. Ahora corramos hasta el almacén. ¡A prisa que parece que les pesaran las bragas Victoria’s Secret! Y ahora… ¡Tú, Marisa, a por el maletín de color fuccia! ¡Tú, Zara, a por el maletín de color marrón! ¡Tú, Claudia, a por el maletín de color verde! Rápido, rápido. Están muy lentas, coño. ¿Ya lo tienen? Muy bien, ahora… ¡Tú, Marisa, a por el maletín con dos ruedas de color negro! ¡Tú, Zara, a por el maletín con cuatro ruedas de color rojo! ¡Tú, Claudia, a por el maletín sin ruedas de color blanco! A prisa, a prisa, que esto parece el IMSERSO, me cago en la puta. ¿Ya lo tienen? Muy bien, ahora… ¡Tú, Marisa, a por el maletín con asa de arrastre de color amarillo! ¡Tú, Zara, a por el maletín con asa de arrastre en forma de media luna de color violeta! ¡Tú, Claudia, a por el maletín con asa telescópica integrada de altura regulable de color…!
—¡Ya basta! ¡Por Dios, Franco! ¿Nos estás tomando el pelo? Esto no es aeróbics. Este es el trabajo que tienes que hacer tú.
—A que es más loco que sus aeróbics.
—No te entendemos, Franco. ¿Qué nos quieres decir con eso?
—¿Quieren bajar de peso? Hagan el trabajo que yo hago y, sobretodo, cobren el salario que me quieren pagar y verás cómo bajarán de peso en poco tiempo.
—Franco, algo me dice que no conectas con nosotras, con nadie del equipo de esta empresa.
—Será porque no llevo puesto el mismo chándal.
____________________
¹ Título de una de las canciones del álbum “The Hinderers” del grupo Daath.
² Grupo norteamericano de Death Metal.
—Mucho gusto, Marisa. Espera que me quito los auriculares del MP3.
—No hace falta que te los quites. Con que le bajes el volumen y puedas escucharme basta. Aquí somos gente muy enrollada. Ya verás. Por cierto, todavía no te he presentado al resto del equipo. Mira, ésta es Zara. Y ésta es Claudia. Y ya está. Las tres somos todo el equipo de la empresa. Como podrás ver las tres nos ocupamos de gestionar los pedidos de los clientes desde esta oficina. Bueno, ahora contigo somos cuatro.
—¿Gestionaré también los pedidos de los clientes sentado frente a un ordenador como ustedes?
—No. Con nosotras tres sobra y basta para realizar dicho proceso administrativo. Nosotras lo que necesitamos es, ya sabes, alguien que se encargue de la entrega y recepción de los maletines de nuestros clientes. ¿No te lo habían dicho en la ETT? Somos una distribuidora de maletines de equipaje. No hará falta que vayas hasta sus domicilios. Para eso tenemos un servicio de mensajería. Tú serás el nexo entre los mensajeros que vengan y nosotras.
—La pared, mas bien.
—¿Cómo has dicho, Franco?
—Que decía que sí, que seré el nexo entre ustedes y los mensajeros.
—Así es. Pero este es un trabajo muy dinámico, Franco, y puedo decirte que también podrás desempeñar labores administrativas como nosotras. Habrán veces en que las tres estaremos muy liadas y necesitaremos de tu ayuda. Para eso te enseñaremos cómo manejar el programa informático que utilizamos para gestionar los pedidos de los clientes.
—Doble trabajo y la misma paga.
—¿Cómo has dicho? No te he escuchado.
—Que decía que sí, que gustoso gestionaré los pedidos cuando ustedes no puedan.
—Ya verás, Franco. El trabajo es muy fácil y nosotras necesitamos a alguien que se quede no por un día sino de manera permanente. Esta es una empresa joven y aquí podrás hacer lo que quieras como por ejemplo llevar tu MP3 puesto.
—¿También puedo poner la música que quiera en ese minicomponente?
—No, Franco. Ese minicomponente es mío, por eso está sobre mi escritorio. Pero puedes poner tu música a la hora de los aeróbics. Ya sé, ya sé. Tú te estarás preguntando ¿hacen aeróbics en esta empresa? ¡Pero qué locas son estas chicas! Ya te dije, Franco, que esta es una empresa joven y dinámica y no te extrañes que aquí las tres somos muy locas y hacemos cosas locas y divertidas. Tres veces al día, al entrar al trabajo, a la mitad de la jornada y poco antes de la salida, las tres nos ponemos sobre esa colchoneta que ves en medio de nuestra oficina y comenzamos a hacer aeróbics. Ya sabes, ejercicios de steps y baile al ritmo de la música. ¿No te has fijado que llevamos puesto el mismo chándal?
—¿Lo hacen por el stress?
—No, por simple rutina. Las tres estamos inscritas en el mismo gimnasio y llevamos un training de ejercicios que no queremos dejar. Porque no sabes lo difícil que es retomar la rutina después de que una la ha dejado un tiempo. Hace un año recuerdo que dejé los aeróbics sólo por un mes y no te imaginas la cantidad de grasa que se me acumuló en la barriga. Y la grasa de la barriga es la más difícil de bajar.
—¿Qué tallas son ustedes de pantalón?
—36.
—¿Las tres?
—Sí. Yo, en realidad, soy 35, pero, como te dije antes, aquel año aumenté de peso y ahora soy 36.
—Y lo que quieres, junto con tus amigas, es no aumentar de 36. Por eso hacen aeróbics en la oficina y después, al salir, en el gimnasio.
—Así es, Franco. Y ahora justo nos toca la primera sesión de ejercicios. Si quieres, como te dije antes, puedes poner la música que te guste en el minicomponente, pero sólo mientras dure la sesión de aeróbics. Es mejor que nos observes desde el rincón de la oficina, por tu bien. No vaya a ser que te demos una patada por casualidad. Nuestras rutinas se componen de ejercicios un poco locos. Ya lo verás.
—Yo tengo una rutina de ejercicios bastante desquiciada que si quieres te la puedo enseñar.
—¿Tú también haces aeróbics, Franco? No me lo puedo creer.
—¿Cómo crees sino que estoy delgado?
—Qué loco. Vale. Tú te pondrás aquí delante y nosotras aquí detrás y todo lo que nos digas lo haremos nosotras. ¿Vas a poner música?
—Por supuesto. Mis ejercicios siempre tienen banda sonora.
—¿Has traído algún CD?
—No me hace falta. Mi MP3 tiene un cable que conectaré a los altavoces de tu minicomponente.
—Y la música que vas a poner ¿de qué Dj es?
—Daath².
—Joder, Franco. Nunca había escuchado a este Dj. Es un poco fuerte ¿no?
—Es propicio para el tipo de ejercicios locos que van a hacer. Bueno, chicas ¿están listas para la diversión?
—Estamos listas, Franco.
—Ahora cogeré uno de los albaranes en donde están los pedidos de los clientes y nos iremos al almacén.
—¿Un albarán? ¿Al almacén? ¿Estás seguro que esto es un ejercicio de aeróbics?
—Es el último grito de la moda inglesa en aeróbics. ¿Quieren bajar a talla 34? Entonces a cerrar la boca, coño, y a seguir mis instrucciones al pie de la letra. Ya les dije que este es un ejercicio bastante desquiciado.
—Vale, Franco. Ya no diremos nada.
—Muy bien. Ya están aprendiendo. Ese es el primer paso para bajar de peso. No decir nada ni quejarse. Ahora corramos hasta el almacén. ¡A prisa que parece que les pesaran las bragas Victoria’s Secret! Y ahora… ¡Tú, Marisa, a por el maletín de color fuccia! ¡Tú, Zara, a por el maletín de color marrón! ¡Tú, Claudia, a por el maletín de color verde! Rápido, rápido. Están muy lentas, coño. ¿Ya lo tienen? Muy bien, ahora… ¡Tú, Marisa, a por el maletín con dos ruedas de color negro! ¡Tú, Zara, a por el maletín con cuatro ruedas de color rojo! ¡Tú, Claudia, a por el maletín sin ruedas de color blanco! A prisa, a prisa, que esto parece el IMSERSO, me cago en la puta. ¿Ya lo tienen? Muy bien, ahora… ¡Tú, Marisa, a por el maletín con asa de arrastre de color amarillo! ¡Tú, Zara, a por el maletín con asa de arrastre en forma de media luna de color violeta! ¡Tú, Claudia, a por el maletín con asa telescópica integrada de altura regulable de color…!
—¡Ya basta! ¡Por Dios, Franco! ¿Nos estás tomando el pelo? Esto no es aeróbics. Este es el trabajo que tienes que hacer tú.
—A que es más loco que sus aeróbics.
—No te entendemos, Franco. ¿Qué nos quieres decir con eso?
—¿Quieren bajar de peso? Hagan el trabajo que yo hago y, sobretodo, cobren el salario que me quieren pagar y verás cómo bajarán de peso en poco tiempo.
—Franco, algo me dice que no conectas con nosotras, con nadie del equipo de esta empresa.
—Será porque no llevo puesto el mismo chándal.
____________________
¹ Título de una de las canciones del álbum “The Hinderers” del grupo Daath.
² Grupo norteamericano de Death Metal.
